Llamamos frutos secos a aquellos frutos que en su estado natural contienen menos de un 50% de agua. Cada tipo de frutos secos tiene unas propiedades específicas, pero en general se caracterizan por su alto contenido en ácidos grasos, por lo que es aconsejable consumirlos con moderación. Además de estos ácidos grasos, los frutos secos tienen diferentes componentes beneficiosos para la salud.

Uno de esos componentes, presente en casi todos los frutos secos, son las proteínas vegetales. El consumo diario de proteínas es fundamental por lo que los convierte en un gran aliado si, por ejemplo, seguimos una dieta vegetariana. Estos dos elementos, ácidos grasos y proteínas vegetales,  junto al alto contenido de potasio, calcio, hierro y zinc que los caracteriza hacen que sean alimentos que nos aportan mucha energía. Lo ideal es consumirlos unas horas antes de realizar deporte o alguna actividad física. También pueden ser la merienda perfecta para termina la jornada evitando el cansancio.

Podemos encontrar frutos secos que son fuente de fibra, como los cacahuetes, los pistachos o las almendras. Si tenemos algún problema de estómago y necesitamos añadir fibra a nuestra dieta estos frutos secos son la elección perfecta para nosotros. Además podemos añadirlos a otros platos, como una ensalada o un dulce, para transformarlos en una receta completa.

Otra de las características de estos alimentos es que contienen antioxidantes, que frenan el envejecimiento de las células y evitan la producción de radicales libres, causantes de varias enfermedades como el cáncer. Favorecen el aumento de las defensas de nuestro organismo ya que contienen ácido fólico. Además contribuyen a la prevención de enfermedades cardiovasculares y su contenido de grasas no saturadas ayuda a regular el nivel de colesterol.

Para evitar añadir demasiadas calorías a nuestra dieta es recomendable consumir los frutos secos en su estado natural, es decir evitando aquellos que estén procesados o fritos. También es aconsejable evitar los que lleven sal añadida, pues no se debe consumir en exceso. Algunos de los frutos secos más saludables son las almendras, los pistachos, las avellanas o las nueces. Sin embargo se debe controlar el consumo excesivo de los frutos secos tostados, ya que suelen venderse con sal añadida lo que no es nada recomendable.

En general los frutos secos nos ayudan a cuidar de nuestro organismo, previniendo problemas de corazón y de circulación. Su consumo, siempre de forma moderada, es recomendable ya que nos aporta beneficios y hace que nuestra dieta sea más equilibrada