Los anacardos (Anacardium occidentale) son unas semillas originarias de Brasil y Venezuela. Crecen en unos árboles que pueden llegar a los 7 metros de altura y cuelgan de la parte inferior de los pseudofrutos que producen estos árboles.

Los anacardos se caracterizan por su forma de riñón o gancho y por su sabor suave y mantecoso. Su color natural suele ser beige pero cuando se tuestan o fríen  éste cambia a marrón claro.

Como la mayoría de frutos secos y semillas, el anacardo nos aporta mucha energía, pues un 50% de su contenido son grasas, más de un 30% son hidratos de carbono y más de un 15% son proteínas.

Vale destacar la calidad nutricional de las grasas de los anacardos porque la mayor parte de ellas son aceites esenciales omega 6, imprescindibles para mantener un sistema nervioso y cardiovascular sano. Si tomamos 20 gramos de anacardos crudos al día podemos tener controlados los niveles de colesterol, evitar la mala circulación sanguínea y calmar los síntomas de la artritis.

Los anacardos también son fuente de proteínas de origen vegetal aunque no contienen ni lisina ni metionina; es por eso que si somos vegetarianos debemos combinar la ingesta de anacardos con otros frutos secos, cereales y legumbres.

Los hidratos de carbono presentes en los anacardos suelen ser complejos, o sea, que nuestro cuerpo los absorbe lentamente y de este modo evitamos las subidas repentinas de azúcar en la sangre.

Los anacardos son también muy ricos en minerales. Podemos destacar su contenido en cobre, hierro, calcio, manganeso, fósforo, magnesio, zinc y selenio.
Gracias a su alto aporte en magnesio y calcio, la ingesta de anacardos está especialmente recomendada a deportistas y enfermos de osteoporosis, fibromialgia o fatiga crónica.
Por su contenido en cobre, estas semillas están especialmente indicadas para aquellas personas que sufren alguna patología cardiovascular; pues este mineral ayuda a flexibilizar los vasos sanguíneos y a evitar que el colesterol malo se adhiera a las paredes de los mismos.
También es muy recomendable que los estudiantes y los niños tomen anacardos porque el contenido en fósforo les ayuda a superar el estrés, a concentrarse mejor y a descansar por la noche.

Los anacardos también nos aportan grandes cantidades de vitamina E, vitaminas B1, B2, B3, B5, B6 y B9. Todas ellas imprescindibles para que nuestro sistema nervioso y visual esté sano y para evitar el envejecimiento prematuro de nuestro organismo.