La almendra es el fruto del almendro (Prunus dulcis), una especie vegetal nativa de la zona de Oriente Medio y el sur de Asia. Existe una gran variedad de almendras, que se clasifican en almendras de cáscara blanda y almendras de cáscara dura. También se distinguen en almendras salvajes, amargas y tóxicas debido a la presencia de amigdalina, y almendras domesticadas, que son comestibles y dulces, a la vez que mucho menos amargas. Las especies de almendro productores de almendras comestibles han sido utilizadas por el hombre como alimento desde la Edad de Bronce. En la actualidad, la variedad comestible más conocida y más cotizada es la Marcona, caracterizada por ser más dulce y poco amarga.

En cualquier caso, las almendras son un alimento altamente nutritivo y con un considerable valor energético (575 kcal/100g).

Entre los aportes nutricionales que ofrece el consumo de almendras se encuentran las vitaminas B1, B2, B5, B6, B9 y la vitamina E, por lo que este alimento nos proporciona importantes antioxidantes para combatir los radicales libres; así como los minerales zinc, hierro, calcio, fósforo, magnesio y potasio.

La almendra es especialmente rica en calcio. De hecho, es una de las fuentes de origen vegetal más abundantes en este mineral
Este fruto seco también es rico en fibra dietética, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, potencialmente beneficiosas para reducir el colesterol LDL. Así, las almendras constituyen una rica fuente de ácidos grasos esenciales, con un 62% de ácido oleico monoinsaturado y un 29% de ácido linoleico. Además, como las nueces y otros frutos secos, las almendras también contienen fitoesteroles, como beta-sitosterol, estigmasterol o campesterol, compuestos a los que también se les ha atribuidos propiedades beneficiosas para la reducción del colesterol. En su conjunto, todas estas propiedades de este alimento ayudan a mantener un equilibrio adecuado entre el colesterol HDL y LDL.

Por tanto, uno de los mayores beneficios que ofrece el consumo de almendras es el mantenimiento de una buena salud cardiovascular.

Además, numerosas investigaciones científicas apuntan a que la ingesta de almendras de forma regular está asociada con una menor incidencia de sobrepeso y sugieren que pueden tener efectos beneficiosos para la prevención y mejora de la diabetes, concretamente la de tipo II.